Rorcual común: el gigante del Mediterráneo

Cuando pensamos en los animales más grandes que han existido, probablemente imaginamos ballenas en océanos inmensos y remotos. Sin embargo, uno de estos gigantes puede verse aquí en el Mediterráneo.

Conociendo al gigante

El rorcual común (Balaenoptera physalus) es el segundo animal más grande del planeta después de la ballena azul. Puede llegar a medir 25 metros de longitud y a pesar 90 toneladas.

A pesar de sus dimensiones, tiene un cuerpo hidrodinámico con potente musculatura que le permite recorrer grandes distancias y alcanzar velocidades de hasta los 30 km/h, convirtiéndose en uno de los grandes viajeros del océano.

Como todos los misticetos, el rorcual común no tiene dientes, sino barbas que funcionan como un sistema de filtración para alimentarse. Su alimentación se basa principalmente en pequeños peces, copépodos y crustáceos como el krill.

Cuando encuentra una concentración de alimento, abre su boca y engulle una gran cantidad de agua junto con sus presas. Los pliegues de su garganta permiten que esta se expanda mientras captura el agua. Al cerrar la boca deja las presas y el agua encerrados en el interior. Después, empuja el agua hacia fuera de la boca a través de las barbas, que retienen el alimento en su interior. Es importante destacar que no sacan el agua sobrante por el espiráculo, como se muestra en la película de “Buscando a Nemo”, ya que tiene la tráquea y el esófago completamente separados. El espiráculo es para la respiración. 

Es una especie oportunista, es decir, que tienden a concentrarse en zonas con alta disponibilidad de alimento, como las zonas de afloramiento que traen nutrientes de las profundidades, favoreciendo la productividad marina.

A diferencia de otras especies de cetáceos que forman grupos numerosos y estables, el rorcual común suele ser una especie poco gregaria. Generalmente se observa solo o en pequeños grupos, aunque puede llegar a concentrarse con otros individuos cuando encuentra grandes cantidades de alimento, incluso con otras especies: ya se les ha visto alimentarse junto a otras ballenas e incluso delfines. Los vínculos sociales más estrechos se observan entre madres y crías, pero desaparecen después del destete. 

El rorcual en el Mediterráneo

Es el cetáceo más grande del Mediterráneo, sin embargo, durante décadas ha pasado prácticamente desapercibido entre las aguas que bañan nuestras costas. 

En el Mediterráneo su distribución no es homogénea y es variable a lo largo del año. El rorcual es un animal pelágico, avistado normalmente en aguas oceánicas, aunque no es extraño verlo sobre la plataforma continental. Su distribución está estrechamente relacionada con la disponibilidad de su alimento y con la presencia de condiciones físicas y biológicas que permitan la acumulación de sus presas.

En la cuenca mediterránea se han descrito individuos pertenecientes a dos grupos diferenciados: una subpoblación mediterránea y otra de origen atlántico.

La subpoblación mediterránea se considera residente y utiliza diferentes zonas del Mediterráneo central y noroccidental a lo largo del año, realizando desplazamientos relacionados con la disponibilidad de alimento. Mientras que los individuos de origen atlántico pueden entrar al Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar entre noviembre y abril, y regresan al Atlántico entre los meses de mayo y octubre.

Durante los meses de primavera y otoño, muchos rorcuales realizan movimientos migratorios y pueden avistarse frente al litoral catalán para alimentarse.

Aunque se han realizado numerosos estudios, todavía existen muchas incógnitas sobre sus movimientos, el tamaño exacto de sus poblaciones y la conexión entre las diferentes áreas que utilizan a lo largo del año. 

En el Mediterráneo es relativamente fácil distinguirlo de otras especies ya que es el único misticeto con una población estable en este mar y, debido a su gran tamaño solo hay una especie con la que podría confundirse: el cachalote. Pero hay varias características que facilitan su identificación. Desde la distancia se puede reconocer fácilmente por su soplido que puede alcanzar varios metros de altura. También destacan su gran tamaño, su cuerpo estilizado y su aleta dorsal, situada en el tercio posterior del cuerpo. 

Una ballena asimétrica

El rorcual común presenta una característica poco habitual entre los grandes cetáceos: su coloración no es simétrica en ambos lados del cuerpo. 

Mientras que la mandíbula inferior izquierda es predominantemente oscura, la derecha presenta una llamativa coloración blanca que se extiende por parte del labio y de la zona anterior de las barbas. No se sabe con certeza por qué ha evolucionado esta asimetría.

Se cree que esta coloración evolucionó como una ventaja para cazar su alimento, como una forma de camuflaje. Y que al alimentarse siempre giran sobre el lado derecho. Pero esta explicación no está demostrada. De hecho, fuentes especializadas señalan que sigue siendo una hipótesis sin evidencia suficiente concluyente. Lo que sí se sabe es que estas diferencias de coloración son extremadamente útiles para los investigadores.

Porque para nosotros pueden parecer simplemente manchas en la piel. Para un investigador, pueden ser la “huella dactilar” de la ballena.

Fotoidentificación 

La fotoidentificación es una técnica de investigación no invasiva que permite distinguir los individuos de una misma especie utilizando fotografías de las características externas. Estos detalles concretos varían de un individuo a otro, funcionando como “huellas dactilares”. En el caso del rorcual común, lo más utilizado para su identificación es: 

  • Chevron: una zona de pigmentación clara con forma de V que empieza detrás del espiráculo y se curva hacia los lados del cuerpo del animal. Su forma, extensión e intensidad pueden variar entre individuos.
  • Blaze: mancha o franja blanquecina que se extiende por el lado derecho de su cabeza
  • Forma y cicatrices de la aleta dorsal

 

Los investigadores fotografían estos patrones y los comparan con fotografías tomadas anteriormente. De esta manera pueden saber si la ballena que están observando ya había sido identificada y reconstruir su historia: dónde ha sido observada, cuándo, con qué otros individuos y en qué zonas se alimenta. 

Amenazas

El rorcual común ha sido una de las especies más afectadas por las operaciones balleneras. Está considerado como Vulnerable por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, y la subpoblación mediterránea, en particular, está considerada En Peligro. Hoy en día, la caza de ballenas ya no es una amenaza importante para los rorcuales comunes. Sin embargo, siguen estando muy afectados por las actividades antropogénicas: 

  • Colisiones con barcos: son una causa importante de muerte y lesiones traumáticas. Además, es probable que estos accidentes se vuelvan más comunes debido a la creciente cantidad de tráfico en nuestros mares y al tamaño y velocidad cada vez mayores de los barcos de hoy en día. 
  • Contaminación acústica: El ruido generado por el tráfico marítimo, los sonares y las prospecciones sísmicas reducen “drásticamente” la eficacia de su canto, vinculado a la reproducción. Los rorcuales, son además el grupo de mamíferos marinos con mayor sensibilidad acústica en bajas frecuencia.
  • Ingestión de plásticos: Los rorcuales filtran grandes cantidades de agua para alimentarse y a menudo tragan bolsas y restos de plástico que bloquean sus estómagos.
  • Cambio climático y reducción de alimento: El aumento de la temperatura del agua altera las corrientes marinas y disminuye la cantidad de alimento disponible, como el plancton y pequeños crustáceos.
  • Enredos en redes de pesca: Pueden quedar atrapados accidentalmente en artes de pesca abandonados o activos.

 

Además de ser uno de los animales más grandes del planeta, es una especie que se enfrenta a numerosas amenazas derivadas de la actividad humana y que requiere medidas de conservación para garantizar la supervivencia de sus poblaciones.

Avistamiento respetuoso

Encontrarse con un rorcual común en el mar es una experiencia difícil de olvidar. Pero precisamente por tratarse de un animal salvaje, es importante que nuestra presencia no interfiera en su comportamiento. 

Es importante recordar que, en caso de un encuentro con cualquier especie de cetáceo, ningún barco puede acercarse a menos de 60 metros del animal y se debe evitar cualquier maniobra que pueda alterar su trayectoria o provocar estrés en el animal.  Si se realiza un acercamiento para observarlos, debe hacerse de forma progresiva, nunca de frente, desde detrás o perpendicular a su trayectoria y siempre sin cortar el camino de los animales. 

Durante la observación, debe mantenerse una velocidad constante y el trayecto debe ser paralelo a la dirección de los animales. Si es posible, se recomienda apagar los motores de los barcos para reducir el impacto en el animal.

De la misma manera, se requiere un permiso especial para sobrevolar a los animales con un dron.

La verdadera experiencia está en aprender a compartir el océano con él sin alterar su mundo.