¿Alguna vez has visto vídeos de olas que brillan de color azul por la noche, o de peces con una especie de «linterna» colgando de la cabeza?
Esto es lo que se conoce como bioluminiscencia, y es uno de los fenómenos más alucinantes que existen en el océano.
1. ¿Qué es la bioluminiscencia?
La bioluminiscencia es la capacidad que tienen algunos seres vivos de producir su propia luz. La generan ellos mismos, dentro de su cuerpo, gracias a una reacción química.
Esta luz tiene una particularidad muy curiosa, y es que casi no genera calor. Por eso se la conoce como «luz fría», muy distinta a la luz que produce una bombilla o una llama.
Esta reacción se produce gracias a dos sustancias, la luciferina, que es la molécula (o tipo de pigmento) que tiene la propiedad de emitir luz cuando reacciona químicamente. Es la que realmente “brilla”. Y la luciferasa, que es una enzima (o proteína) que actúa como «acelerador» para que la reacción ocurra más rápido y libere luz. Cuando estas dos sustancias se juntan en presencia de oxígeno, es cuando se produce luz.
Este fenómeno es muchísimo más común en el mar que en tierra. De hecho, en las profundidades del océano, la mayoría de los animales tiene algún tipo de bioluminiscencia.
2. ¿Para qué la usan los animales marinos?
Brillar en la oscuridad, además de verse atractivo, es una herramienta de supervivencia. Y los animales marinos la usan en varias ocasiones:
- Defenderse: si otra especie los ataca, pueden soltar un destello brillante que desorienta al atacante y les da tiempo de escapar. Algunos incluso sueltan una especie de «nube luminosa» en el agua para confundir al depredador.
- Cazar: algunos depredadores usan la luz como cebo. El caso más conocido es el pez rape, que tiene una antena luminosa sobre la cabeza que usa como anzuelo para atraer a peces curiosos, que termina cazando.
- Comunicarse: muchos animales usan destellos para encontrar pareja, reconocer a otros de su misma especie o coordinarse cuando viven en grupo.
- Camuflarse: una de las estrategias más ingeniosas, llamada contrailuminación. Algunos peces tienen luces en la parte de abajo de su cuerpo que imitan la luz que llega desde la superficie. Así, si un depredador los mira desde abajo, su silueta «desaparece» mezclada con la claridad de arriba.
3. ¿Dónde se puede ver en el océano?
La bioluminiscencia se encuentra en casi todos los mares del planeta, pero es mucho más frecuente en las profundidades.
Entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad hay una capa del mar conocida como «zona mesopelágica», donde apenas llega luz solar y producir luz propia se convierte casi en una necesidad. Incluso a más profundidad, donde hay oscuridad total, la bioluminiscencia pasa a ser una de las pocas formas posibles de comunicación entre los animales.
Pero no hace falta llegar a esas profundidades para verla, ya que en la superficie también ocurre, gracias al plancton bioluminiscente, millones de microorganismos diminutos llamados dinoflagelados, que son organismos unicelulares. Estos brillan cada vez que el agua se mueve, ya sea por una ola, un barco o peces nadando cerca.
En algunas ocasiones, estos dinoflagelados se concentran en grandes cantidades y forman las conocidas mareas bioluminiscentes. Y aquí es donde el efecto no se queda solo en el plancton, sino que pequeños crustáceos y peces, como sardinas o anchoas, se alimentan de estos organismos bioluminiscentes y, al hacerlo, empiezan a brillar ellos mismos. Y este brillo se ve desde lejos y termina atrayendo a depredadores mucho mayores como delfines, aves marinas o lobos marinos, que llegan guiados por la luz para alimentarse de ellos. Es lo que los científicos llaman efecto «alarma antirrobo»: una simple luz de defensa que termina activando toda una cadena alimentaria.
4. Especies que brillan
La bioluminiscencia ha aparecido de forma independiente en grupos de animales muy distintos entre sí. Algunos de ellos son:
- Pez rape: uno de los más comunes por su «señuelo luminoso» de las profundidades.
- Peces linterna: tienen bacterias luminosas en órganos situados debajo de sus ojos. Y gracias a ellas pueden iluminar el fondo marino para buscar alimento, confundir a los depredadores e incluso comunicarse o atraer pareja.
- Medusas: brillan cuando algo las toca o las amenaza.
- Calamar luciérnaga: su piel está cubierta de miles de puntitos luminosos y utiliza una estrategia sorprendente llamada contrailuminación.
- Ctenóforos (o «peines de mar»): aunque parecen medusas, son otro grupo distinto, y crean efectos de luz al nadar.
- Ostrácodos: unos crustáceos diminutos que usan destellos para atraer pareja o defenderse.
5. ¿Por qué casi siempre es azul?
Porque la luz azul es la que mejor viaja bajo el agua, llega más lejos sin perderse. Por eso la mayoría de la bioluminiscencia marina es azul o azul-verdosa. El rojo y el amarillo existen, pero son mucho más raros de ver. De hecho, algunos peces de aguas profundas usan luz roja precisamente porque casi ningún otro animal marino puede verla, así que pueden «iluminar» a sus presas sin que estas se den cuenta.
6. Curiosidad: el pez rape ya lo habías visto antes.
Este pez protagoniza uno de los momentos más recordados de Buscando a Nemo, cuando Marlin y Dory nadan por aguas profundas y de repente, en plena oscuridad, se encuentran cara a cara con un pez rape gigante que los ha estado atrayendo con la luz de su propio señuelo sin que se dieran cuenta.