Orcas: una cultura que se hereda

Las orcas llevan siglos siendo las reinas del océano. Pero lo que se ha descubierto sobre ellas va mucho más allá de su fama de depredadoras. Tienen familia, tienen tradiciones, tienen dialectos… y tienen su propia cultura que se transmite de generación en generación.

1. No son ballenas, son delfines.

Cuando escuchamos «orca» o «ballena asesina», la mayoría imagina a un gran depredador solitario. Pero realmente las orcas no son ballenas, sino que son la especie más grande de la familia de los delfines.

Pueden llegar a medir hasta nueve metros y pesar más de cinco toneladas, y habitan todos los océanos del planeta, aunque tienen preferencia por las aguas frías. Su característica más reconocible es su color blanco y negro, que funciona como una huella dactilar ya que el patrón de cada individuo es único y permite identificarlas a distancia. Son animales longevos, pudiendo llegar a vivir entre 60 y 90 años, y su inteligencia está directamente ligada a la complejísima red de relaciones sociales que tejen entre ellos.

Otra curiosidad es que su aleta dorsal puede llegar a medir 1,80 metros, pero se queda atrofiada y encorvada cuando los animales viven en cautiverio, una señal visible de que algo no va bien en su vida.

Su dieta es muy variada, ya que comen desde leones marinos y focas hasta pingüinos, tortugas, tiburones, pulpos y calamares.

2. Una familia para toda la vida.

Las orcas viven en grupos familiares muy unidos, llamados «pods», liderados siempre por las hembras más mayores. Forman sociedades matriarcales donde la abuela manda, y lo hace porque es la que más sabe.

Estas hembras mayores son las que transmiten el conocimiento colectivo del grupo: dónde encontrar alimento, cómo cazar, qué zonas evitar y cómo relacionarse.

Los machos, por su parte, nunca se separan de su madre. Aunque lleguen a ser enormes y dominantes, siguen junto a ella. Y cuando fallece un miembro de la familia, las orcas lo demuestran: se ha documentado en varias ocasiones cómo llevan a sus crías muertas durante días, en lo que los científicos interpretan como una forma de duelo.

Las hembras mayores además experimentan la menopausia, un fenómeno rarísimo en el reino animal que comparten con muy pocas especies, entre ellas los humanos. Esto les permite centrarse por completo en el bienestar del grupo en lugar de reproducirse, convirtiéndose en las verdaderas guías de la manada.

3. Cultura propia: dialectos, tradiciones y modas.

Cada grupo de orcas tiene su propio dialecto: emiten una serie de clics, silbidos y llamadas que varían de un grupo a otro. Los miembros de cada grupo se reconocen por sus sonidos incluso a grandes distancias, y estos dialectos se transmiten de generación en generación.

Pero la cultura va más allá del lenguaje: las orcas también tienen tradiciones de caza completamente distintas según el grupo en el que han nacido. Unas capturan focas en el hielo de la Antártida, otras cazan rayas, otras se especializan en crías de leones marinos. E incluso algunas poblaciones conviven en la misma zona y, sin embargo, se especializan en presas totalmente diferentes.

Una curiosidad o moda fue la conocida como «salmon hat». En 1987, una hembra empezó a nadar con un salmón muerto sobre la cabeza y, en pocas semanas, el comportamiento se extendió a todo su grupo. Y después de décadas sin repetirse, en 2024, volvió a aparecer. Nadie sabe realmente por qué lo hacen, pero podría ser por comunicación, cortejo o simplemente un juego.

4. ¿Atacan a los barcos como dicen?

Ha habido muchas noticias sobre los ataques a barcos frente a las costas de España y Portugal, pero realmente estos ataques, en la mayoría de los casos, no son con la intención de hundir barcos ni hacer daño a nadie.

Realmente no todo es «ataque»: la mayoría de las veces solo se acercan o siguen a los barcos, como hacen los delfines, a veces tocan el barco, y solo en muy pocos casos causan daños graves.

Este comportamiento lo pueden tener por alguna mala experiencia que tuvieron con un barco y que no olvidan, o simplemente porque descubrieron algo nuevo y lo repiten por diversión. Esto se debe a que casi siempre son los más jóvenes los que se acercan más; los adultos machos no suelen hacerlo, y las hembras adultas solo vigilan a sus crías.

A estas orcas se las conoce como Gladis, en alusión a uno de sus primeros nombres vernáculos: «orca Gladiador». Para diferenciarlas entre ellas, los científicos les añadieron un «apellido», y así nacieron Gladis blanca, Gladis gris y Gladis negra. Esta nomenclatura les sirve para identificar mejor a cada ejemplar y poder estudiar así a la población.

5. Una especie que debemos proteger.

Con todo lo que sabemos sobre las orcas, se merecen ser protegidas al igual que muchos otros animales marinos.

Las orcas en cautiverio desarrollan comportamientos repetitivos asociados al estrés, y su aleta dorsal se encorva, algo que prácticamente no ocurre en libertad. Han evolucionado para nadar hasta 64 kilómetros al día y sumergirse varias veces a grandes profundidades, y un tanque en cautiverio nunca podría replicar eso, ya que estos suelen tener una profundidad de 10-12 metros.

 

 

Fuente: National Geographic