El carbono y los corales

El océano actúa como el principal sumidero natural de carbono del planeta. Absorbe gran parte del CO₂ y del exceso de calor generado por las actividades humanas. Este proceso, esencial para la regulación del clima y de la acidez del agua, está llevando a dos impactos críticos para los corales y otros organismos calcificadores: la acidificación oceánica y el calentamiento de las aguas. Ambos efectos se intensifican especialmente en zonas poco profundas, donde se concentra la mayor parte de los arrecifes y donde su vulnerabilidad es máxima.

El ciclo del carbono oceánico determina cuánto CO₂ se absorbe de la atmósfera y cómo se transforma y almacena en el medio marino. La variabilidad de estos flujos depende de tres grandes procesos:

1. Intercambio atmósfera‑océano

El intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera está bastante condicionado por la circulación oceánica. El carbono que se intercambia entre la atmósfera y el océano es en forma de CO₂,

  • El CO₂ atmosférico se disuelve en el agua superficial del océano por equilibrio de presiones parciales de CO₂ (solubilidad)
  • Parte vuelve a la atmósfera y parte queda retenida en el océano

La solubilidad del CO₂ depende en parte de la temperatura: cuanto más caliente está el agua, menos CO₂ puede absorber.

A escala regional: Las zonas representadas en rojo son aquellas donde el océano emite CO₂ a la atmósfera. Las zonas representadas en rosa y azul son aquellas donde el océano absorbe CO₂. En conjunto, toda la superficie oceánica, capta CO₂ de la atmósfera.

2. Bomba biológica

Es la captación de carbono (CO₂) por parte del fitoplancton al realizar la fotosíntesis y la emisión de carbono, producto de la respiración de los organismos acuáticos.

Este balance entre la fotosíntesis (F) y la respiración (R) determina si hay producción o consumo de CO₂ .

  • F> R → Consumo de CO₂
  • R> F →  Producción de CO₂

3. Bomba química o de carbonatos

El CO₂ disuelto en el agua, reacciona químicamente formando ácido carbónico, bicarbonato y carbonato.

Los iones carbonato son esenciales para que organismos como corales, moluscos y algas calcáreas formen sus esqueletos de carbonato cálcico (CaCO₃).

El esqueleto de la mayoría de los corales está formado principalmente de carbonato cálcico (CaCO₃). Ese esqueleto les da soporte y, con el tiempo, forma los arrecifes de coral. Los corales dependen del ion carbonato (CO₃) para calcificar y crecer.

4. Cambio climático y corales

Actualmente, la quema de combustibles fósiles hace que la cantidad de carbono en la atmósfera aumente, y por tanto el océano absorbe más CO₂.

4.1. Aumento de la temperatura del mar

  • El calentamiento del océano provoca estrés térmico en los corales, dando lugar al blanqueamiento coralino.
    • Los corales viven en simbiosis con las zooxantelas, algas microscópicas que realizan la fotosíntesis y aportan hasta el 90 % de la energía que el coral necesita.
    • Cuando la temperatura del agua es demasiado alta, esta relación se vuelve inestable y las zooxantelas son expulsadas.
    • Al perderlas, el coral pierde su color característico y su principal fuente de energía.
    • Si el estrés térmico se mantiene en el tiempo, el coral no puede recuperarse y muere.
Marshall P.A. and Schuttenberg, H.Z. 2006

4.2. Aumento de la acidez del océano

  • Más CO₂ → más ácido carbónico → pH más bajo (agua más ácida)
  • Esto reduce la concentración de iones carbonato, dificultando la formación de esqueletos carbonatados

Resultado: corales más frágiles, crecimiento más lento y erosión acelerada.

Los arrecifes sostienen miles de especies y protegen las costas. Si los corales no pueden calcificar, el arrecife pierde estructura y biodiversidad.

Encyclopaedia Britannica, inc.

En los últimos seis años, las olas de calor marinas han desencadenado tres episodios masivos de blanqueamiento. Los modelos climáticos sugieren que, si el cambio climático continúa su trayectoria actual, los arrecifes podrían enfrentarse a condiciones de blanqueamiento anuales a partir de 2044, un escenario que pondría en riesgo no solo su supervivencia, sino la viabilidad ecológica del sistema arrecifal, ya que no tendrían tiempo a recuperarse. Con un calentamiento global de 1,5 °C se perdería entre el 70 % y el 90 % de los corales, y con 2 °C podrían desaparecer casi por completo.

State of the Oceans 2024, Statista

Aunque ocupan menos del 1 % del fondo marino, los arrecifes sostienen a más del 25 % de las especies marinas, pero su resiliencia se ve comprometida por el aumento de la temperatura, la acidificación del océano, la sobrepesca, el desarrollo costero insostenible y la degradación de la calidad del agua. Incluso con el nivel actual de calentamiento, los eventos de blanqueamiento masivo son cada vez más frecuentes y severos: este año se confirmó el cuarto evento global, presente en todos los océanos con arrecifes de aguas cálidas y afectando al menos a 62 países y territorios

Si bien los corales pueden recuperarse, la creciente recurrencia de estos episodios impide su regeneración y empuja a los arrecifes hacia el colapso estructural. La combinación de calentamiento y acidificación —ambas intensificadas por el cambio climático— constituye hoy la mayor amenaza para estos ecosistemas esenciales.

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